NOTAS PREVIAS |
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Las variables que intervienen son muchas: la personalidad del menor, las situaciones vividas, las edades en las que sucedieron, los daños que por desatención o maltrato haya sufrido, las medidas que se tomaron para protegerlo, las relaciones que en cada caso se dan entre los distintos agentes (familia natural, familia de acogida, servicios sociales, sistema judicial, ), el carácter, la motivación y el entendimiento que tengan del acogimento las personas concretas, la mayor o menor prolongación en el tiempo de las distintas situaciones,
Cuando hable simplemente de acogimiento me estaré refiriendo al que conozco algo: el acogimiento en familia ajena.
Cuando diga familia estaré hablando de cualquier modelo de familia (tradicional-delAthletic, monoparental, homosexual, desinteresada por el sexo, o del Opus) que la ley y la práctica habitual admite como acogedora.
Voy a intentar relatar la experiencia de mi familia pero también
hacer referencia en algún caso a otras experiencias.
dejar constancia de algún punto de vista en representación de los acogedores asociados.
Voy a intentar también que lo anterior se pueda diferenciar claramente (en azul, verde y rojo, las copias impresas suelen ser en blanco y negro) y entiendo el riesgo de un relato-ensalada, pero no he sabido hacer otra cosa en el tiempo disponible.
Haré comentarios críticos. Tengo varios motivos para no rehuirlos:
Estoy convencido de en estos años el Servicio de Infancia de la Diputación de Bizkaia y las personas que trabajan en él han hecho un esfuerzo muy importante por adaptarse a objetivos que son nuevos, a partir de una experiencia anterior muy distinta. En estos años la mejora en cuanto a la definición de objetivos, los métodos de trabajo, la permeabilidad en la relación con las partes implicadas, ha sido ostensible en el Departamento de Acción Social.
He sido invitado a hablar aquí, en un acto organizado por Servicio de Infancia del Departamento de Acción Social y animado a decir lo que crea conveniente.
Todo lo anterior es aplicable al E.P.A.F.
Diré en algún momento que nuestra dedicación como familias acogedoras es muy compleja, exigente, y muy a menudo árida e ingrata desde el punto de vista personal. Sé que también su trabajo lo es.
Entiendo también que en estos años ha cambiado mucho y a mejor la legislación relacionada con el acogimiento.
No tengo ningún resquemor con nadie relacionado en el pasado o en el presente con el acogimiento, más bien lo contrario.
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