Además de lo mencionado antes
sobre la formación previa y posterior, las características
de nuestra familia, los apoyos recibidos,
quisiera resaltar lo
siguiente (no lo he copiado de un manual):
-
La importancia de que el niño
haya sentido que la relación que hemos
mantenido con su familia ha sido siempre cordial, confiada
y constructiva, que nunca nos hemos juzgado los unos a los otros,
ni hemos estirado del menor en nuestra dirección, hemos
sabido las dos partes que lo que se estira a menudo se rompe. No
hemos tenido grandes conflictos de lealtades y los sentimientos
siempre han sido legítimos entre nosotros. Hemos tenido nuestra
labor para que también los malos sentimientos
lo fueran.
-
Hemos podido hablarnos con franqueza
con el niño y escucharle hacerlo (con las limitaciones necesarias
a su edad carácter (es muy opaco) y estados emocionales).
-
Todo lo anterior nos libera de
culpas (a él también) y nos evita raciones extra de
malos sentimientos y nos hace sentir bien (en lo posible).
-
Otra vez la (¿santa?) paciencia
y el aguante, que o se tiene o se busca, pero que si no se consigue
no vamos bien. La relativización del tiempo, la referencia
creciente a las expectativas y objetivos más básicos
de un desarrollo suficiente.
- EL AMOR ES UNA COSA A VECES MUY COMPLICADA
Y MUY ÁRIDA Y QUIEN DIGA QUE LO PUEDE TODO DEBE APORTAR EL
MANUAL DE INSTRUCCIONES.
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