Aquí está la parte gratificante.
-
Nosotros lo queremos creer y lo creemos,
pero en la vida diaria las cosas son más áridas y
lo son de modo bastante habitual, los cambios son tan lentos que es
difícil distanciarse, tomar perspectiva y poderlos apreciar.
-
En todos los aspectos que he comentado
anteriormente (y en otros que no he comentado) las cosas han mejorado,
lentamente y con altibajos.
-
La simple fantasía de que
el niño hubiera pasado estos años en una residencia
es devastadora. Estamos convencidos de que en este sentido el
acogimiento ha sido radicalmente beneficioso para él y
de que hay una persona en camino.
-
Sabemos que nos quiere más
que ayer pero (probablemente) menos que mañana.
-
También que, a pesar de que
la realidad apunta como muy improbable que pueda suceder, él
querría vivir con su padre y su madre, dice que los
quiere más que a nosotros y podemos hablar de todo esto porque
él siente que es así y de todo esto se puede hablar
porque a veces la vida es así.
-
Dificultades actuales:
-
las ya mencionadas, en general
la lentitud o las limitaciones para maduración afectiva
e intelectual.
-
la perspectiva de un niño
con dificultades serias para convertirse en un adulto autónomo.
- La responsabilidad asumida (¿hasta
los 18 años?), la inquietud por las fuerzas y los apoyos
futuros para paliar las dificultades a afrontar.
|