Es necesario que la familia acogedora
sepa en lo posible en qué está metiendo su vida (sus hijos
si los hay,
).
Siempre hay elementos por los se puede
estimar la duración de un acogimiento simple, la probabilidad
de que se convierta en permanente, la del retorno a la familia natural
o la propensión a que el acogimiento permanente se convierta
en un compromiso hasta los 18 años y después Dios dirá
(si anda por ahí).
Esos elementos (las características
de la familia natural y sus circunstancias, la estadística
que hay que ir elaborando sobre situaciones parecidas) existen o deben
ir existiendo, pueden ir cambiando, y se deben valorar y compartir
con la familia acogedora.
Sabemos que son difíciles
de cuantificar en un pronóstico certero, pero entendemos las
cosas cuando nos las explican y necesitamos que se haga.
Es necesario hacer de modo continuado
el mejor pronóstico disponible para definir razonablemente el
acogimiento como simple, permanente,
y adoptar con las familias
naturales y el menor el enfoque apropiado (plan de trabajo para
la recuperación, sus expectativas, regímenes de visitas,
)
que suelen ser a menudo elementos de fricción y a veces de conflicto
abierto.
En este asunto, como en algunos otros
relacionados con el acogimiento, la permeabilidad de la administración
de justicia hacia el resto de los agentes, que probablemente llevarán
conociendo el caso de modo muy personal y prolongado en el tiempo, deja
mucho que desear.
Nos resulta llamativa la habitual consideración
de los derechos de la familia natural en relación con otros elementos
y personas (acogedores, servicios sociales) que podemos aportar consideraciones
a ser escuchadas (a veces se escucha a los menores, a veces se escucha
a los acogedores, en asuntos que marcarán sus vidas) y quizá
tenidas en cuenta con objeto de procurar aquello en lo que teóricamente
estamos de acuerdo: el bien del menor.
Tal y como probablemente alguien ya
habrá dicho aquí, la relación en sintonía
razonable del resto de los agentes implicados con la administración
de justicia es un reto muy importante y muy pendiente. La sensación
de distancia es sideral.