Otras visiones no compartidas:
Tal y como a estas alturas alguien ya
habrá recalcado, el acogimiento no se parece en absoluto a
la adopción y en concreto no es lo mismo desde el punto de vista
de las familias acogedoras:
No se entra en el acogimiento familiar
por deseos de maternidad o paternidad insatisfechos.
- Si alguien tuviera esa única
o principal motivación, en el proceso de valoración
resultaría rechazado, en el proceso de formación tendría
que ir cambiando de idea y el acogimiento efectivo tendría
problemas y frustraciones sin cuento.
- Muy buena parte de las personas que
se comprometen en el acogimiento tienen hijos propios.
Ya tienen lo que quieren (el
niño o niña) así que, ¿qué más
quieren?
- En nuestra relación con las
distintas administraciones (algún cargo-funcionario de la Diputación
o de la administración de justicia, afortunadamente hace ya
algún tiempo) hemos oído en algunas ocasiones expresiones
de este tipo cuando hemos pretendido o discutido algo.
- Este enfoque es estúpido, no
quiere entender la complejidad del asunto, ni resulta en absoluto
útil al acogimiento ni a la protección de los menores
y es altamente ofensivo para las familias acogedoras.
- Hemos hecho lo posible (y por fortuna
ha sido bien recibido en incluido en la legislación que nos
ampara y obliga) para que se explicite para las familias acogedoras
el estatus de colaboradoras de las administraciones públicas
en la protección de los menores y que quede clara en la
ley la obligación de quien ostenta la responsabilidad (las
administraciones públicas) de proveer a las personas implicadas
(menores, familia acogedora, familia biológica) de los medios
materiales y personales necesarios para el buen desarrollo del menor,
la buena marcha del acogimiento y el posible retorno del menor al
seno de su familia natural.
¿Y si os quitan el niño
- Otra expresión que oímos
a menudo de conocidos, amigos y hasta familiares.
- Ante esto a muchos se nos queda por
un momento cara de tontos y pensamos pues estaría muy
bien, si fuera porque la familia del niño está en condiciones
de atenderlo adecuadamente. Es obvio que en cada caso habría
mayores o menores desgarros y/o posibilidades de mantener una relación
si se desea.
Este tipo (muy habitual) de expresiones
indica:
Lo pobremente asentados que están,
aún entre el círculo más cercano a muchos acogedores,
los objetivos y circunstancias del acogimiento.
Un sentimiento de propiedad sobre
los menores (hijos propios, acogidos,
) muy interiorizado
en nuestra sociedad y también entre las personas y administraciones
que trabajamos en o tenemos relación con la protección
de los menores.
Tenemos que contribuir a poner ese
sentimiento en un plano muy secundario y que aún en circunstancias
complicadas que necesitarán análisis, valoraciones y explicaciones
cuidadosas, sea el mejor desarrollo del menor el eje de lo que vaya
sucediendo.