1. Motivación para el acogimiento

EUSKARRI
BIZKAIKO HARRERA ELKARTEA
ASOCIACION DE ACOGEDORES DE BIZKAIA
 

Nuestra idea hacer sitio en nuestra casa y nuestra vida a un niño o niña que lo necesitase.

Nuestras propias historias familiares: donde caben cuatro caben cinco, donde cinco seis,…

 

Otras visiones no compartidas:

Tal y como a estas alturas alguien ya habrá recalcado, el acogimiento no se parece en absoluto a la adopción y en concreto no es lo mismo desde el punto de vista de las familias acogedoras:

No se entra en el acogimiento familiar por deseos de maternidad o paternidad insatisfechos.

  • Si alguien tuviera esa única o principal motivación, en el proceso de valoración resultaría rechazado, en el proceso de formación tendría que ir cambiando de idea y el acogimiento efectivo tendría problemas y frustraciones sin cuento.
  • Muy buena parte de las personas que se comprometen en el acogimiento tienen hijos propios.

“Ya tienen lo que quieren (el niño o niña) así que, ¿qué más quieren?”

  • En nuestra relación con las distintas administraciones (algún cargo-funcionario de la Diputación o de la administración de justicia, afortunadamente hace ya algún tiempo) hemos oído en algunas ocasiones expresiones de este tipo cuando hemos pretendido o discutido algo.
  • Este enfoque es estúpido, no quiere entender la complejidad del asunto, ni resulta en absoluto útil al acogimiento ni a la protección de los menores y es altamente ofensivo para las familias acogedoras.
  • Hemos hecho lo posible (y por fortuna ha sido bien recibido en incluido en la legislación que nos ampara y obliga) para que se explicite para las familias acogedoras el estatus de colaboradoras de las administraciones públicas en la protección de los menores y que quede clara en la ley la obligación de quien ostenta la responsabilidad (las administraciones públicas) de proveer a las personas implicadas (menores, familia acogedora, familia biológica) de los medios materiales y personales necesarios para el buen desarrollo del menor, la buena marcha del acogimiento y el posible retorno del menor al seno de su familia natural.

“¿Y si os quitan el niño”

  • Otra expresión que oímos a menudo de conocidos, amigos y hasta familiares.
  • Ante esto a muchos se nos queda por un momento cara de tontos y pensamos “pues estaría muy bien, si fuera porque la familia del niño está en condiciones de atenderlo adecuadamente”. Es obvio que en cada caso habría mayores o menores desgarros y/o posibilidades de mantener una relación si se desea.

Este tipo (muy habitual) de expresiones indica:

Lo pobremente asentados que están, aún entre el círculo más cercano a muchos acogedores, los objetivos y circunstancias del acogimiento.

Un sentimiento de propiedad sobre los menores (hijos “propios”, acogidos,…) muy interiorizado en nuestra sociedad y también entre las personas y administraciones que trabajamos en o tenemos relación con la protección de los menores.

Tenemos que contribuir a poner ese sentimiento en un plano muy secundario y que aún en circunstancias complicadas que necesitarán análisis, valoraciones y explicaciones cuidadosas, sea el mejor desarrollo del menor el eje de lo que vaya sucediendo.